El yuzu es otro de los ingredientes de origen japonés que más utilizamos. Nos gusta experimentar con él, llevarlo a terrenos más occidentales y buscar la fusión de sabores para generar dulces realmente propios y originales. Como el croissant de yuzu, el minimochi, el Sneken o la coca de té verde con yuzu que elaboramos por San Juan, entre muchos otros postres.

Sneken, ese postre delicioso con nombre extraño

Sneken, ese postre delicioso con nombre extraño

Croissant de yuzu

Croissant de yuzu

¿Y, qué es el yuzu? Es una buena pregunta de difícil respuesta porque todas las aproximaciones serán por similitud. El yuzu es un cítrico genuinamente japonés, con forma de naranja pero del color del limón y con un sabor predominantemente ácido, a medio camino entre el pomelo y la mandarina. Hagámoslo más fácil, el yuzu sabe sólo a yuzu y es aquí donde recae toda su singularidad.

En nuestra pastelería lo usamos en forma de confitura, compota o mousse pero en Japón también se utiliza como infusión, para hacer licor o vino, en salsas o bien la sopa Miso. Es un fruto muy versátil con unas aplicaciones muy similares a las de nuestra limón seguramente por su carácter ácido y refrescante. Sin embargo, tiene tres veces más vitamina C que esta fruta mediterránea, es muy rico en antioxidantes, colágeno y vitamina P.

Si vamos más allá de la gastronomía, el aceite esencial de yuzu tiene múltiples propiedades terapéuticas. Modera el sistema nervioso central y es, por lo tanto, un potente relajante, ansiolítico y nos puede ayudar a conciliar el sueño de manera natural. ¡Todo son ventajas! Y vosotros, ¿sois tan fans como nosotros del yuzu?

Uno de los minimochis tiene sabor a yuzu

Uno de los minimochis tiene sabor a yuzu

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