Homer Simpson fue capaz de inventar una comida entre la merienda y la cena. Nosotros somos más fans de 'Doraemon' y 'El pequeño chef' y no nos gusta ser tan comilones, pero sí que queremos reivindicar la merienda. La merienda como placer, como ritual, como paréntesis en medio de la tarde. Una comida imprescindible durante la infancia que se hace más intermitente cuando nos hacemos mayores. 

No es un hecho trivial. Es un hábito que nos ayuda a llegar a la hora de cenar sin excesiva hambre y evitar comer demasiado antes de ir a dormir. Es importante si hemos comido pronto y cenaremos tarde, como habitualmente hacemos en casa nuestra. También es imprescindible merendar si seguimos una dieta baja en calorías o tenemos mucho apetito en general. Mentalmente nos ayuda a hacer una pausa de aquello que estamos haciendo y a coger fuerzas para seguir con el que queda del día. Es, en definitiva, un momento de paz al que no hay que renunciar porque tiene beneficios en todos sentidos.

En nuestra pastelería sabemos mucho meriendas y placeres. La carta de nuestra cafetería es llena de ideas perfectas para este momento del día. Tenemos Dorayakis, el pastelito tradicional y querido por Doraemon, relleno de anko, chocolate o té verde. La Kastera, el bizcocho entre Oriente y Occidente y también a medio camino entre los dos mundos, la magdalena de té verde. Para los paladares más tradicionales, croissants o macarons y para los que sólo queréis un pequeño capricho, los minimochiais son exquisitos y perfectos.

Minimochiai

Minimochiai

Dorayakis

Dorayakis

Macaron

Macaron

Son sólo algunos ejemplos, pero si nos visitáis encontraréis muchas más razones para redescubrir la merienda. Además, podréis acompañarla de té verde en batido, frío o con leche y de una extensa variedad de cafés, tés, infusiones y zumos.

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