En un post anterior ya os hablamos de las diferencias entre la repostería tradicional de nuestro país y la de Japón, pero queremos profundizar un poco más en uno de sus ingredientes por excelencia: la alubia roja o azuki.

De sabor más bien dulce, proviene del Himalaya y actualmente es el segundo legumbre más consumido en Japón después de la soja. No nos extraña porque a base de azuki y azúcar se elabora un elemento clave de la pastelería oriental, el anko. Os sonará porque es la pasta que se puede encontrar dentro de los deliciosos Dorayaki y también en muchas otros postres clásicos como el Joyomanju, el Daifuku, el Kinako o Chamanju. En nuestra pastelería también la hemos incorporado en recetas más innovadoras como el Swiss Roll que combina el toque oriental del azuki y el té verde con bizcocho y nata.

Dorayaki

Dorayaki

Swiss Roll de té verde

Swiss Roll de té verde

Chamanju

Chamanju

La receta de anko no es complicada, pero como cualquier plato tradicional elaborarlo es todo un arte y un ritual. La película "Una pastelería en Tokio" que se estrenó el año pasado refleja a la perfección la magia de su preparación y la fascinación de los japoneses y la fascinación de los japoneses por un Dorayaki bien hecho.

Fotograma de "Una pastelería en Tokio"

Fotograma de "Una pastelería en Tokio"

No sabemos si el gato Doraemon tenía constancia y por eso comía tantos Dorayaki, pero el azuki tiene numerosas propiedades terapéuticas. De fácil digestión, fortalece el corazón y es especialmente beneficioso para el riñón y las vías urinarias. Gracias a su poder diurético es muy útil en casos de cistitis y problemas de próstata o uretra. Es el único legumbre con efecto alcalinizante y, por tanto, mitiga la acidosis que provoca osteoporosis y otros problemas de los huesos. El lumbago, la ictericia, las diarreas, edemas o inflamaciones son algunas de las dolencias que el azuki puede ayudar a combatir.

El anko es una opción para consumir azuki, pero evidentemente se puede cocinar de muchas maneras, tantas como las legumbres a que estamos más acostumbrados. Eso sí, se recomienda hacerlo en poca cantidad, acompañado de algún otro alimento, por ejemplo arroz o verduras y es preferible hervirlo y ahogar a la manera oriental, con una pizca  de alga kombu.

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